Bodas en 2021 ¿Cómo serán las bodas?

Las bodas en 2021, ¿cómo creo que serán? Para bien o para mal el mundo en el que estamos viviendo está cambiando y, al mismo tiempo, la sociedad tiene que amoldarse a esa nueva realidad que no ha venido para hacer de parche temporal si no, en mi opinión, para quedarse, al menos, durante un largo tiempo. Todo evoluciona y todo se amolda a la realidad y el sector nupcial no iba a ser menos. 

 

 

Todos recordamos cómo las bodas han ido evolucionando, adaptándose a nuevas modas, nuevas formas, nuevos ritos. Quién iba a decir a nuestras abuelas que sería posible casarse en un bosque, en una finca o en un ayuntamiento sin tener que pasar por la iglesia y por su aprobación. Quién nos iba a decir que íbamos a beber todo en la fiesta después del banquete sin tener que echar mano a la cartera, quien nos iba a decir que tendríamos cientos e incluso miles de fotos de nuestro día en lugar de un álbum con 50 fotos pegadas y protegidas con un papel de seda. Y algo que me toca de cerca, iban a desaparecer esos videos de más de una hora de duración sin edición y en donde el punto álgido era aquél en el que el cámara iba por las mesas pidiendo unas palabras para los novios mientras salías de detrás de una montaña de langostinos.

 

 

Desgraciadamente el 2020 todos lo recordaremos como el año de la pandemia, pero igualmente el 2021 o el 2022 ya que las mascarillas seguirán ahi para recordarnos lo duro que fue y que deberemos seguir teniendo cuidado. Nadie sabe que nos depara el futuro, tan sólo que aquellos que se adapten sobrevivirán y seguirán adelante. Y no hay mayor energía que mueva el mundo que el amor, concebido de muy diversas maneras. El amor al prójimo, al entorno, a la humanidad o a otra persona. Siempre se ha dicho que el amor mueve montañas y así está siendo.

 

 

Algo muy comentado entre compañeros analizando el pasado 2020 ha sido que, aquellos que quisieron y las circunstancias les permitieron llevar adelante su enlace, fueron celebraciones más especiales en donde la gente disfrutó de verdad y en donde las emociones estuvieron a flor de piel más que nunca. Nadie en marzo sabía que iba a pasar y todos entramos en pánico. Nuestras parejas cambiando sus fechas y nosotros reinventándonos y buscando nuevas vías de financiación, de lo contrario sería nuestra desaparición. La técnica de la avestruz que mete la cabeza en el agujero esperando que el peligro pase no sirve de nada en tiempos de crisis.

Seguramente las celebraciones de centenares de personas tardaremos tiempo en volverlas a vivir, pero volverán estoy seguro. De momento, las limitaciones de aforo y medidas sanitarias seguirán presentes, los largos viajes se cambiarán por viajes nacionales o por Europa. No hace tanto tiempo que los viajes de novios de nuestros padres eran a las provincias limítrofes o a un buen hotel cerca de donde se casaban o, sencillamente, no existían. Ha habido mucha gente que se casaba para sacar dinero, al igual que en siglos pasados la familia de la novia tenía que pagar una dote para que su hija pudiera casarse; pero todo cambia. 

 

Somos un país latino, nos encanta el contacto humano y las relaciones sociales, los bares son nuestros foros y centros de reunión. Contra más gente haya en un sitio mejor! Eso pasaba con las bodas, contra más invitados mejor! 

 

Pero volvemos al inicio, y es que con estas reflexiones en voz alta tan sólo quiero exponer mi punto de vista hacia donde nos dirigimos y  animar a todas las parejas que hay otras opciones a la hora de celebrar su boda, al igual que hay en otros países de nuestro entorno. Bodas más reducidas, bodas en las que esté la gente que de verdad queréis que esté, sin compromisos porque, no lo neguemos, muchas veces que te inviten a la boda es un compromiso para ambas partes. Bodas en donde las parejas disfruten del momento mágico que es una boda. No tengo nada en contra de la belleza y la pomposidad de las ceremonias religiosas, pero no nos engañemos tan sólo un 10% lo hacen por motivos religiosos. Lo normal es que sea porque es «más bonito» o dar satisfacción a nuestros familiares. La sociedad cambia y las celebraciones civiles son cada vez más normales. Os animo a preguntar a vuestros proveedores sobre ellas, aunque, sin duda, ya lo sabréis.

 

boda en potes

Y con todo esto, ¿A dónde quiero ir a parar? Tan sólo a animaros a seguir adelante y buscar otras opciones con vuestros profesionales que tenéis contratados o que estéis buscando. Las figuras de las organizadoras de bodas están cada vez más en auge y llegará un momento que serán imprescindibles. Del mismo modo que dejas en mano del profesional del catering o la restauración la celebración del banquete, dejaremos en manos de los wedding planner el desarrollo de la boda. Con el catering eliges qué comer y el se encarga de ello, con un organizador eliges cómo quieres y ellos se encargarán. Pero hablaré de estos profesionales en mi próxima reflexión.


Las mini bodas, bodas íntimas, bodas reducidas,  bodas petit, elopements han llegado para quedarse. Bodas con un número limitado de asistentes lo cual permite echar a volar la imaginación y poder celebrarlo en el lugar que siempre habéis soñado o nunca hubierais imaginado. El número limitado lo permite y la logística y organización es mucho más sencilla. Bosques, montañas, acantilados… las opciones son infinitas. 


El amor, como decía anteriormente, siempre triunfa y es que quien quiere casarse lo hará de una manera u otra. Yo tan sólo quiero abrir la puerta a una nueva opción, ni mejor ni peor, sólo diferente y adaptada a los tiempos que nos ha tocado vivir.


Así pues, os dejo con algunos ejemplos de este tipo de ceremonias que si no conocíais os van a encantar y hacer cambiar el chip. Por cientos de bodas en 2021!

Un boda íntima celebrada en Cantabria y realizada por Elopements Cantabria

Una mini boda en Euskadi realizada por Visión Alternativa